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sábado, enero 12, 2008

Boyero y Cia o el crítico que dice que no aporta nada

Boyero y Cia es uno de esos programas menos interesantes que los segmentos publicitarios. Por lo menos la publicidad intenta persuadir, obligar y seducir a los abducidos por la TV e incluso a aquellos que no son adictos de la misma. Esas ganas de mostrar las costuras explcitando el set y la hechura del programa, esa fatuidad flemática que intenta crear un sabor distanciado y frío es tan pulcro como un baño de aereopuerto, siempre higiénico, iluminado y vacío.

Lo peor es que un crítico que confiesa, está grabado en uno de sus programas, que no aporta nada pero que la crítica le sirve para comer bien, no es para pasar de alto. Simplemente es para no tener en cuenta. Expresiones cínicas, pestilentes y reaccionarias son las que sobran en los medios. Cineastas y críticos se encargan de construirse mundos que resultan ser al final más que herejía y vanguardia tristes universos sacados de los más delirantes textos del psicoanálisis. Felmáticos misóginos, tarados despistados, borrachos empedernidos, drogatas irritantes con estudios o sin ellos, sobran en las páginas del arte y la literatura.

Pero hay de todo en la viña del Señor y programas como los de Boyero y Cia. Un programa donde los invitados suelen hacerle la pelota al anfitrión y casi en ditirambos dicen fraces tan interesantes como: "me interesa el arranque", "recuperé el entusiasmo", "sorprendentemente no me gusta". Para colmo no dejan de comparar película tras película con otras películas que son incomparables. Supongo que el programa intentaba ser una inyección de esteroides para la programación mediática, pero terminó siendo el eco de las alfombras rojas por mucha alaraca que hagan con algunos cineastas de culto y obras difíciles. Pero en el fondo hay que agradecer que exista porque sino no podríamos ir al baño, preparar un bocata y tirarnos pedos mientras preparamos palomitas de maíz para ver una "peli" que valga la pena.