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sábado, mayo 10, 2008

El gran arte de la disociación o por qué escribir crítica es más chungo que chutarse

Sin ansiedad no hay arte y tampoco hay crítica, cosa cada vez menos escaza si revisamos la spublicaciones de la red y las tristemente impresas. La mayoría de las críticas, en este caso de cine, tienen más sabor a loa o vomito de ácido que a verdadera crítica. ¿De qué ha servido el estructuralismo, la semiótica, la hermenéutica y la mayéutica? Para nada, no han servido para generar unos cuantos ladrillos que se quedan en las bibliotecas o bajo el brazo de algún erudito callejero que busca impresionar a chicas en un atribulado bar snob de la élite intelectual. ¿De qué han servido las diatribas entre Eric Romer y Pier Paolo Pasolini sobre el cine de poesía y el cine de prosa? Tampoco han servido para nada. Supongo que todas estas rarezas y legado han ido a parar a manos de los cineastas de arte, los fichados por el cine de autor y los que no clasifican en ningún lado por heréticos y experimentales.
Si algo se resiente de la crítica es su falta de profesionalidad, de estilo y la calidad no sólo escritural, sino conceptual. Nadie hace desmontajes de las piezas audiovisuales, nadie se atreve a ver las máculas, nadie se atreve a putear con calidad y seguridad a los bodrios y a las mierdas fílmicas que saturan nuestro pequeño universo. Nadie se aventura a traspasar los límites de los autores y olvidarse de la palabrería insulsa de los cineastas que posan con sus etiquetas de raros, extraños, subvencionados y cultos. Joder, que ni en la zona de outsiders se puede clarificar quién es quién por tanta maraña cultural, paternalismo gubernamental y presiones del cine "made in Hollywood".
En España el cine de autor está castrado, primero por el monopolio y megalomanía de algunos autores que nevegaron con suerte a pesar de sus constantes divaríos, por las cadenas de televisión que marcaron un sello de amparo fatal y garantías de divulgación aunque el resultado fuera un vomitivo y por último por las subvenciones que para ser francos parece como si estuvieran lavando dinero las instituciones porque evitar el suicidio de un artista de puede hacer de mejores maneras. Ante este clima la crítica se ha dividio en la buena, la gris y plana de los grandes medios, la oscura erudita que nadie entiende bien qué dice, y por último la de los bares y clubs de alterne, que es muy probable que sea mejor y más saludable que las otras dos porque por lo menos es sincera y parte casi del propio espectador.
Es un mal momento para la crítica, lo es también para el cine y lo es para las instituciones que no acaban de ver el resultado de sus inversiones reflejadas no tanto en taquilla como en la pasión d elos espectadores. ¿Pero qué cojones es lo que pasa? Aaso no hay críticos que valgan la pena. Pues sí, sí los hay, y de sobra, pero la maoría existen en publicaciones demasiado alternativas, en medios muy frikis, en la blogsfera y claro, en los bares y clubs de alterne. Quizás los grandes medios debieran replantearse quiénes podrían dinamitar a partir de la crítica la distribución y el consumo del cine, quizás no debiéramos dejar a un lado a los inconformes y a los rebeldes que patalean con sus palabras y sí facilitar el diálogo abierto que genere interes y que conduzca a la reflexión y al replanteo de ideas a los artistas.
Pero no es así y hay que comerse el marron y olvidarse de las críticas en los dirios y las cadenas de televisión, pasar de todo y tratar de pillar a un amigo cinéfilo que después de unas birras ofrezca un consejo y especule sobre el trasfondo de cierta obra y encuentre los puntos de contacto de tal secuencia con tal y más cual libro. En fin que con la crítica raquítica y tan conservadora que tenemos no creo que lleguemos muy lejos.

sábado, enero 12, 2008

Boyero y Cia o el crítico que dice que no aporta nada

Boyero y Cia es uno de esos programas menos interesantes que los segmentos publicitarios. Por lo menos la publicidad intenta persuadir, obligar y seducir a los abducidos por la TV e incluso a aquellos que no son adictos de la misma. Esas ganas de mostrar las costuras explcitando el set y la hechura del programa, esa fatuidad flemática que intenta crear un sabor distanciado y frío es tan pulcro como un baño de aereopuerto, siempre higiénico, iluminado y vacío.

Lo peor es que un crítico que confiesa, está grabado en uno de sus programas, que no aporta nada pero que la crítica le sirve para comer bien, no es para pasar de alto. Simplemente es para no tener en cuenta. Expresiones cínicas, pestilentes y reaccionarias son las que sobran en los medios. Cineastas y críticos se encargan de construirse mundos que resultan ser al final más que herejía y vanguardia tristes universos sacados de los más delirantes textos del psicoanálisis. Felmáticos misóginos, tarados despistados, borrachos empedernidos, drogatas irritantes con estudios o sin ellos, sobran en las páginas del arte y la literatura.

Pero hay de todo en la viña del Señor y programas como los de Boyero y Cia. Un programa donde los invitados suelen hacerle la pelota al anfitrión y casi en ditirambos dicen fraces tan interesantes como: "me interesa el arranque", "recuperé el entusiasmo", "sorprendentemente no me gusta". Para colmo no dejan de comparar película tras película con otras películas que son incomparables. Supongo que el programa intentaba ser una inyección de esteroides para la programación mediática, pero terminó siendo el eco de las alfombras rojas por mucha alaraca que hagan con algunos cineastas de culto y obras difíciles. Pero en el fondo hay que agradecer que exista porque sino no podríamos ir al baño, preparar un bocata y tirarnos pedos mientras preparamos palomitas de maíz para ver una "peli" que valga la pena.

domingo, diciembre 16, 2007

Otra resurrección.

En algunas culturas la muerte no es más que un camino hacia otra vida y no necesariamente hay que morir de manera fisica para resucitar. La muerte se puede padecer en vida y también es un estadío de tránsito, de transformación que conduce a un cambio de piel. Muchos de nosotros hemos estado muertos muchas veces, se descargan las pilas, se mueren las ideas, nos detenemos más de una vez en el camino y no son pocas las ocasiones en que pensamos que estamos acabados. Pero todo esto no es más que parte de un proceso de continuas muertes y resurrecciones.

Ahora que vuelvo a reactivar este blog recuerdo muchos de esos momentos. Mi relación con la crítica de cine llegó por la frustración de no poder hacerlo en algún momento, o mejor, de que lo hicieran tan mal. Hay un clisé de que los críticos somos artistas frustrados, pues eso es un error, aunque suele pasar muy a menudo. Gracias a Dios he podido hacer cine, no el que quiero hacer realmente, pero lo he hecho; también he podido pintar, hacer performances, escribir teatro, literatura y ensayos, hace fotografía, diseño gráfico y explorar muchas otras aristas del arte. Y no es una pèrdida de tiempo, todo lo contrario, entre los encontronazos con algunas disciplinas y la vocación creativa he podido saber lo que quiero y esas constantes muertes, muchas veces mal interpretadas como fracasos, no hicieron más que hacerme mejor, más completo y me dieron mucha más seguridad en mi mismo.

El cine seguirá siendo una pasión y quizás el que más requiere de la multidisciplina, de una formación mucho más completa. Por eso agradezco a todos mis tutores, mentores, mecenas y amigos que a lo largo de mi carrera me han apoyado, confiado y también criticado, su conocimiento y sabiduría las guardo no sólo en mi corazón, sino también en mi práctica diária. También, otra vez, agradezco a todos aquellos que siguen mis pasos, que toman parte de su tiempo para acercarse a mis palabras y que de alguna manera, más que cautivarlos los provoco y hago reflexionar. La muerte es necesaria, pero la resurrección también lo es.

domingo, agosto 12, 2007

Hollywood no está en crisis

Contrario a lo que se piensa Hollywood no está en crisis y eso creo que es lo peor. El aluvión de remakes, la adaptación constante de textos literarios, el versionamiento de obras de teatro y el traslado de los videojuegos a la “gran pantalla” no es más que un ardid comercial que hace del guión original (creado directamente para el cine) algo innecesario de lo cuál los productores mediocres están aprendiendo a prescindir.

Es mucho lo que se habla en los estudios, en el coctel de los festivales y esos chismes terminan llegando a los medios donde se ha creado un estado virtual del casi imposible coma que vive Hollywood. Pero todo eso es in-cierto, la maquinaria se ha refinado mucho más y está más preparada para seguir depredando con mucha más eficiencia que antes.

No es porque o haya buenos guionistas, ni proyectos altamente potables, ni estrellas glamorosas que sirvan de gacho, es que el monstruo quiere ir cada vez a lo seguro, no quiere perder un centavo y ya no quiere arriesgar mucho. Si va a Asia a comprar derechos de filmes traspasan no sólo la taquilla, sino también las fronteras regionales es porque hay un argumento sólido y una taquilla segura; si compran novelas que se han vendido muy bien y los medios han hecho eco de ella, es porque el texto está bien y ponerla en pantalla es menos riesgo que un guión original; si toman un videojuego y lo llenan de estrellas con algún argumento soso y muchos efectos especiales tienen un público masivo que consume estos juegos. En fin, que la crisis, la decadencia y todas esas boberías para detractar al amado y odiado monstruo no son más que falacias.

Hay que acabar de abrir los ojos o el cine “independiente” de “autor” o como cojones querramos llamrlo, “pobre”, “indigente”, “precario” o hecho a cojones con los medios que sean no puede ni satanizar a hollywood, ni olvidarse de la industria y mucho menos del público. Además, creo que ahora la”Industria” con mayúsculas y los que estamos fuera de ella, pero sin dejar de hacer cosas estamos en el mejor momento de la competencia. La tecnología es cada vez más accesible, los canales de distribución formales e informales aumentan y la diversidad es cada vez mayor ante una pluralidad de lenguajes que se mezclan y donde la línea del arte y lo tecnológico comienza a disolverse. Tenemos que comenzar a olvidar también las alfombras rojas, las megas-premieres en cines suntuosos y comenzar a explorar más los medios de los que disponemos ahora, reclamar los performático, lo instalativo, lo viral, en fin, pudiera enumerar miles de formas válidas para enganchar a ese espectador que siempre agradece una propuesta que lo subyugue, que lo obligue a pensar y que también lo saque del aburrimiento.

jueves, agosto 09, 2007

Algunas predicciones sobre el cine


Normalmente la “iluminación” suele estar en casa o en el trabajo, en la calle o en algún bar, también a oscuras mientras hago el amor, pero eso de vaticinar al final termina picándonos a todos. “Vais a morir, vais a morir”, así podríamos comenzar esta ridícula pero caprichosa profecía o mejor, “El cine va a morir, va a morir”, y de esto último estoy muy seguro porque lo que hoy conocemos como cine, desde su proceso hasta su resultado múltiple de productos audiovisuales dejarán de ser lo que son ahora para convertirse en algo que ya alguien se encargará de nombrar.

Por suerte mi conciencia todavía no está alterada, quizás por eso esta profecía que al principio me pareció un chiste sea algo sectaria y a la vez mesurada. Así que manos a la obra que por fabular no creo se vaya a morir nadie, ¿o sí?

El cine y los videojuegos terminarán por fusionarse. El soporte y la definición digital más avanzados harán desaparecer al celuloide y la banda ancha dejará de ser banda ancha porque gran parte del mundo físico (casas, objetos, coches, etc…) recibirán y emitirán datos multimediales. Entonces el “cine” (sigámoslo llamando así) será fragmentario, tendrá al espectador no sólo como un consumidor pasivo, sino que además de decidir la trama, poner y quitar personajes, podrá participar también como un personaje más dentro de la historia.

  1. Los cineastas dejarán de ser demiurgos sacrosantos y el “cine” se volverá cada vez más colectivo, más participativo, más evolutivo y quizás infinito en cuanto a las variaciones de una misma historia creada por unos pocos, pero amplificada por miles de espectadores-creadores.
  2. De lo bidimensional se pasará a lo tridimensional. Las pantallas, superficies y objetos donde se comenzará a interactuar con este arte evolucionado cederán su espacio al espacio tridimensional por lo que los “cines” desaparecerán o se transformarán en recintos donde los puntos de vista del espectador-actor podrán ser infinitos.
  3. La portabilidad en dispositivos miniaturizados y la movilidad será uno de los avances más significativos. No sólo podrás cargar el “cine” de otros, sino el tuyo propio donde apareces como actor y has alterado la trama. Esto lo podrás mostrar como proyección bidimensional y también como tridimensional a tus amigos, la novia o la familia.
  4. Las escuelas de cine no quedarán en el pasado, pero evolucionarán hacia una forma nueva y abierta de aprendizaje totalmente interactiva con el sólo fin de democratizar más la tecnología, hacerla accesible a muchas más personas y hacer notar la diferencia entre arte y la producción amateur.
  5. Los productores tendrán que buscar nuevas formas de entender el mercado, nuevas estrategias de fidelización y producción donde la colocación de productos y publicidad tendrá que refinarse mucho más, así como respetar la viralidad del producto lanzado, ya que solamente producirán una matriz que el mundo hará suya y reinterpretará y rehará a su manera en cualquier latitud.
  6. El guionista tendrá mucho más trabajo, pero tendrá de donde aprender más ya que existirán tantos guionistas como espectadores con ganas participativas haya y recibirá estas variantes o reinvenciones ya que cada vez que se modifique la historia una base de datos recibirá la nueva modificación.

Definitivamente una locura, pero si miramos con atención a nuestro cambiante universo tecnológico ¿cuánto de lo que ayer era ciencia ficción, ahora ya no es una realidad? Y ¿cuánto de lo que ahora es una realidad tiene aspecto de ciencia ficción?